“Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario.” 1
Ocupar el espacio, el espacio material devenido en símbolo. El símbolo operando y transformando lo material. Sobre esos círculos tan recursivos, y hasta a veces en apariencia evanescentes juegos direccionales de palabras, se construye la historia de un pueblo.
Historia entendida como aquél proceso identitario, que permite la comprensión del pasado en tanto sentido real compartido, al tiempo que programar un futuro en común. Si todos los habitantes de un pueblo, o comunidad, pueden referenciar las bases de su realidad haciendo ese entendimiento extensivo, e inclusivo, a todos los sujetos que forman parte de ese suelo, la justicia social cobra cuerpo y forma dentro de ese entramado o construcción: cobra forma en sus hábitos de repartición, en sus ritos y ofrendas; cobra cuerpo en la disposición de los elementos que subyacen a su alrededor como marcas espacio-temporales, que sincretizan las barreras entre el hombre y su historia en el mundo.
Martin Heidegger, en un ensayo sobre las obras de arte, y al referirse sobre distintos ejemplos entre los que incluye templos, cuadros, monumentos, indica que la obra es quién: “articula y reúne a su alrededor la unidad de todas esas vías y relaciones en las que nacimiento y muerte, desgracia y dicha, victoria y derrota, permanencia y destrucción, conquistan para el ser humano la figura de su destino.”2 Según el autor: “La reinante amplitud de estas relaciones abiertas es el mundo de este pueblo histórico; solo a partir de ella y en ella vuelve a encontrarse a sí mismo para cumplir su destino”3.
Celebrar el 80 aniversario del nacimiento de Ernesto “Che” Guevara con la instalación del monumento-réplica de su imagen en una plaza de Rosario bautizada con el nombre del personaje e inaugurada para la ocasión, es celebrar el acto de erigir una escultura dentro de una plaza temática que la contiene y amplifica en un signo mayor. Celebrar lo ocurrido es valorar ese signo cómo una invitación a repensar las figuras que participaron de modo activo en nuestra historia. Actores sociales, artistas, revolucionarios que prefiguraron un modo de ser, de acción ciudadana tendiente al bienestar y liberación de una amalgama de naciones. La estatua de bronce de más de tres toneladas de peso, que el día sábado fue levantada, quizá nos recuerde que: la oportunidad de crecimiento para Latinoamérica es solo asumiendo el compromiso latinoamericano de enfrentar a la histórica hegemonía que, desde distintas esferas y con las máscaras más disímiles, lleva intentando por años su división, explotación y consecuente empobrecimiento.
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1-Carta de despedida de Ernesto “Che” Guevara a sus hijos, publicada en Ediciones Nuestra Propuesta, Partido Comunista de la Argentina.
2-Heidegger, M, Caminos de bosque, Alianza, Madrid, 1996.
3-Ibíd.
Redacción: Laura Anabel López
Fotos: Víctor Nesta.
Links de interés: http://www.che80aniversario.com/
http://www.marxists.org/
Historia entendida como aquél proceso identitario, que permite la comprensión del pasado en tanto sentido real compartido, al tiempo que programar un futuro en común. Si todos los habitantes de un pueblo, o comunidad, pueden referenciar las bases de su realidad haciendo ese entendimiento extensivo, e inclusivo, a todos los sujetos que forman parte de ese suelo, la justicia social cobra cuerpo y forma dentro de ese entramado o construcción: cobra forma en sus hábitos de repartición, en sus ritos y ofrendas; cobra cuerpo en la disposición de los elementos que subyacen a su alrededor como marcas espacio-temporales, que sincretizan las barreras entre el hombre y su historia en el mundo.
Martin Heidegger, en un ensayo sobre las obras de arte, y al referirse sobre distintos ejemplos entre los que incluye templos, cuadros, monumentos, indica que la obra es quién: “articula y reúne a su alrededor la unidad de todas esas vías y relaciones en las que nacimiento y muerte, desgracia y dicha, victoria y derrota, permanencia y destrucción, conquistan para el ser humano la figura de su destino.”2 Según el autor: “La reinante amplitud de estas relaciones abiertas es el mundo de este pueblo histórico; solo a partir de ella y en ella vuelve a encontrarse a sí mismo para cumplir su destino”3.
Celebrar el 80 aniversario del nacimiento de Ernesto “Che” Guevara con la instalación del monumento-réplica de su imagen en una plaza de Rosario bautizada con el nombre del personaje e inaugurada para la ocasión, es celebrar el acto de erigir una escultura dentro de una plaza temática que la contiene y amplifica en un signo mayor. Celebrar lo ocurrido es valorar ese signo cómo una invitación a repensar las figuras que participaron de modo activo en nuestra historia. Actores sociales, artistas, revolucionarios que prefiguraron un modo de ser, de acción ciudadana tendiente al bienestar y liberación de una amalgama de naciones. La estatua de bronce de más de tres toneladas de peso, que el día sábado fue levantada, quizá nos recuerde que: la oportunidad de crecimiento para Latinoamérica es solo asumiendo el compromiso latinoamericano de enfrentar a la histórica hegemonía que, desde distintas esferas y con las máscaras más disímiles, lleva intentando por años su división, explotación y consecuente empobrecimiento.
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1-Carta de despedida de Ernesto “Che” Guevara a sus hijos, publicada en Ediciones Nuestra Propuesta, Partido Comunista de la Argentina.
2-Heidegger, M, Caminos de bosque, Alianza, Madrid, 1996.
3-Ibíd.
Redacción: Laura Anabel López
Fotos: Víctor Nesta.
Links de interés: http://www.che80aniversario.com/
http://www.marxists.org/
